La jornada del próximo jueves organizada por las Areas de Urbanismo y Composición Arquitectónica de la EINA sobre "Ciudades europeas: paisaje urbano y paisajismo contemporáneo" es una inmejorable ocasión para ver las últimas tendencias sobre paisaje urbano en algunas de las principales ciudades euroepas.
La jornada, que será presentada por Carmen Díez, abordará las actuaciones recientes en Barcelona (Carles LLop), Madrid (Ginés Garrido), Milán (Giulio Barazzetta y Simona Pierini), Viena (Andreas Vass) y Zaragoza (Javier Monclús).
No son muy abundantes las ocasiones en las que en una sola sesión, de formato tan intenso como el que se nos presenta, podemos aprender y debatir sobre las diferentes estrategias urbanas en relación con el paisaje que se están desarrollando actualmente en Europa. Si podeis asistir, no os lo perdais.
martes, 10 de abril de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
Variedad e innovación de instrumentos urbanísticos: experiencia contemporánea en Rosario (Argentina)
Resumen de la conferencia de Javier Fedele, (Conicet-UNL). EINA 1.03.2012
La práctica urbanística en la ciudad de Rosario puede ser reconocida a través de un conjunto de acciones que confluyen en una idea de ciudad desplegada en las últimas tres décadas. Con el restablecimiento de la democracia, a partir de 1984, desde las oficinas públicas municipales se llevaron a cabo distintas iniciativas que redundaron en una importante transformación de la ciudad.
Las mismas fueron implementadas con distintos instrumentos de actuación que recién con el tiempo fueron sistematizadas en un Plan Urbano, en trámite legislativo actualmente. Por ello, el plan se entendió más como el final de una actuación sistemática y coherente en el tiempo, que como un punto inicial y definitorio gestado tecnocráticamente. Una variedad de instrumentos urbanísticos fueran probados y perfeccionados, experimentando innovaciones en el contexto de las ciudades argentinas. Dentro de ese conjunto de instrumentos el plan desempeñó el rol de una construcción continua paralela a la misma actuación. Era a partir de las intervenciones particulares donde se operaban consensos e intervenciones parciales que permitían poner a punto herramientas, y que luego se generalizaron en un nivel global en el documento del plan formalizado en 2007.
Dicha metodología tal vez haya sido resultado más de las circunstancias políticas que de una estrategia preconcebida. La dificultad legislativa sobre un documento del alcance de un plan urbano, derivó en pequeños avances que consolidados en el tiempo y con los instrumentos probados en su efectividad, dotaron al Plan de una legitimidad distinta que facilita su instalación política y social. La puesta en marcha de mecanismos participativos a través de la discusión de un plan estratégico permitió ir relevando demandas y correlacionando a éstas con iniciativas. Ellas fueron sistematizadas en las 6 operaciones estructurales del plan: 1) Las Centralidades Urbanas; 2) El Frente Costero; 3) El Nuevo Eje Metropolitano Norte-Sur; 4) El Nuevo Eje Metropolitano Este-Oeste; 5) Los Bordes de los Arroyos; 6) El Nuevo Frente Territorial.
Dentro de alguna de estas seis operaciones se insertan las distintas acciones implementadas con instrumentos particulares y en esa inserción encuentran sentido estructural: así Planes de Distrito, Planes Especiales (por ejemplo, Pichincha; Puerto Norte; Parque Habitacional Ludueña), Áreas de Protección Patrimonial (Teatro El Círculo; Paseo Hilarión; Bv. Oroño), Planes de Detalle (por ejemplo, los de Yerbatera; ex-Fábrica de Armas) o Normas Generales de Tejido (Reordenamiento Urbanístico Área Central, Primer Anillo Perimetral, Segundo Anillo Perimetral) alcanzan una coherencia de conjunto. Cabe destacar el avance concretado sobre el “frente costero”, con una transformación de la ribera y su adecuación con los equipamientos funcionales para su uso urbano. Extensiones pertenecientes al ferrocarril y al puerto fueron insertadas en la red de espacios públicos de la ciudad abriendo un corredor sobre la costa que caracteriza a la ciudad.
Otra de las operaciones relevantes, por la innovación del instrumento puesto en juego, es el conjunto normativo para el Reordenamiento Urbanístico Área Central. Con el mismo se regulan los indicadores de edificación sobre los solares de este sector, estableciendo referencias sobre las alturas, relación de llenos y vacíos, líneas de edificación, usos, protección del patrimonio y mecanismos de gestión para la resolución de casos especiales. Estos últimos consistentes en convenios con propietarios luego de consensuar con las oficinas públicas un proyecto de intervención que implican cargas y compensaciones mutuas entre la propiedad y el ordenamiento del sitio con control de las características de los elementos que afectan el espacio público. La definición del “tramo” como unidad de análisis y actuación, donde se establecían situaciones de preservación, completamiento y renovación de fragmentos de tejido, representa una forma original en la prescripción sobre la edificación, cuyas reglamentaciones del pasado –actualmente vigente en la mayorías de las ciudades argentinas- representaban un alto nivel de edificabilidad sin restricciones ni priorizaciones sujetas a condiciones de conformación del fragmento. Estas dos operaciones son las que ameritan su estudio más atento por el grado de avance y por el contenido de innovación que implican en la gestión de la ciudad en el territorio nacional, y por eso su desarrollo en esta exposición por sobre las otras operaciones.
En términos generales y a modo de rápido balance como hipótesis interpretativa, las mejoras en cualificación del espacio público y su mejoramiento en su carácter potenciador de una dinámica de uso e identificación de la ciudad son evidentes. Pero si también es verificable una dinámica de dos velocidades, donde la ventaja está en los proyectos estratégicos centrales que tienen un ritmo mayor de concreción que los proyectos en la periferia de mejoramiento infraestructural y social. Si bien con iniciativas interesantes como los “parques habitacionales” que superan modelos pasados de las políticas de vivienda, estas iniciativas tienen un ritmo menor en su concreción.
Los desafíos actuales pasan por la organización del área metropolitana. Si la ciudad ha tenido una transformación positiva en las últimas tres décadas, no es menos cierto que también muchos de sus antiguos problemas han sido trasladados a sus fronteras con el área metropolitana, o directamente hacia ella misma en localidades vecinas. Las actividades productivas con sus efectos nocivos, las viviendas precarias, la escasez de equipamiento e inconvenientes de comunicación, son déficits que requieren su atención de cara al futuro si la ciudad pretende seguir una marcha positiva.
A esta tarea deberían concurrir otros niveles del Estado, no solo por lo jurisdiccional del territorio en cuestión que excede el ámbito municipal, sino por los recursos financieros necesarios para acometer obras de infraestructuras importantes y políticas socioeconómicas de magnitud: como las conexiones ferroviarias, los accesos a los nuevos puertos ya fuera de la ciudad, la inclusión social de grupos producto de las inmigraciones internas y la exclusión del mercado laboral, entre otros retos del presente.
Mientras tanto, a la par de algunas iniciativas que buscan atender esos irresueltos desafíos como el Plan estratégico Rosario Metropolitana, cabe resaltar el carácter público preservado y potenciado en las intervenciones llevadas a cabo, manteniendo la continuidad funcional entre las distintas partes de la estructura urbana, esto en un momento donde la ciudad latinoamericana producto de sus fuertes contradicciones sociales tiene una propensión a la configuración de enclaves cerrados discontinuando su espacio.
NOTA:
Las imágenes fueron obtenidas en la Secretaría de Planeamiento. Municipalidad de Rosario. Mas información: http://www.rosario.gov.ar
sábado, 10 de marzo de 2012
En la frontera: Your Rainbow Panorama (Olafur Eliasson)
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| Fotografía de Laars Aaro (Aarhus Museum) |
La fotografía muestra una obra extraordinaria en el singular contexto urbano de la ciudad danesa de Aarhus. Se trata de una intervención de Olafur Eliasson sobre el Aarhus Museum, un edificio cúbico proyectado por Schmidt Hammer Lassen e inaugurado en 2007 que evoca el recorrido de la Divina Comedia de Dante. Your Rainbow Panorama es una construcción para ser vista y recorrida, culminando la ascensión al Paraiso en la cubierta del museo. Además, constituye un nuevo hito urbano y paisajístico que cualifica la ciudad desde el exterior y desde dentro del edificio. El espectador puede efectuar un recorrido de 360 grados por los colores del arco iris, caminando por el panorámico “Paseo circular”: una pasarela circular de 150 metros de longitud, 52 metros de diámetro y 3 metros de ancho.
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| Fotografía J.M. |
La obra de Olafur Eliasson se sitúa en la frontera entre distintos ámbitos y disciplinas: entre el interior y el exterior, entre arte y ciencia, entre la naturaleza, el arte y la tecnología, entre arte, arquitectura y paisaje. Siguiendo sus exploraciones anteriores, como Beauty (1993) o, en particular, el Weather Project, la fascinante intervención del “Sol artificial” en la Tate Modern de Londres (2003), el autor utiliza la luz y el color de forma sorprendente e inesperada. Dependiendo de la posición del espectador, se crea el poético juego de colores del arco iris, a través del cual se revela una nueva imagen de la ciudad. Eliasson evoca así elementos de la naturaleza, pero también un nuevo panorama urbano. La genial superposición de ambas visiones provoca una sensación de incertidumbre, transformando una arquitectura “ordinaria” en un paisaje construido espectacular.
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| Fotografía J.M: |
La superposición y el contraste entre la nueva construcción y la nublada silueta de las grúas y chimeneas de la ciudad industrial que revela la fotografía en su visión desde el exterior, muestran la reconversión urbana correspondiente a la nueva naturaleza de la ciudad. Al fondo destaca la torre del Ayuntamiento de Arne Jacobsen, un icono de la modernidad arquitectónica (1938-42), que ahora deja paso a una nueva atracción turística propia de la ciudad del marketing urbano y del eclipse de la tradición moderna.
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| Fotografía J.M. |
Javier Monclús
miércoles, 29 de febrero de 2012
El mundo de Robin Hood Gardens
Hace ya unos días, nuestro periplo en autobús por las periferias londinenses nos condujo a Robin Hoods Gardens. Con un cierto halo de intriga, ya que no sabíamos si los edificios que Alison y Peter Smithson habían diseñado a finales de los años 60 y terminado en 1972 habían sido o no demolidos. Los últimos intentos por catalogar este complejo de 217 viviendas, con la cooperación de Richard Rogers o Zaha Hadid entre otros, han resultado finalmente infructuosos, y se ha puesto en marcha un plan que contempla la demolición completa de los dos bloques lineales para construir, en su lugar, un nuevo conjunto de torres y bloques altos, de diseño ciertamente anodino, que seguirán la senda trazada en el East End por las actuaciones que surgen al albur del nuevo downtown londinense en Canary Wharf, tan cercano a Robin Hood Gardens.
3º de Arquitectura EInA UZ en “Robin Hood Gardens”, Londres. Febrero, 2012.
“Robin Hood Gardens”, Londres. Vista general.
“Robin Hood Gardens”. A. y P. Smithson, (1972). Sección transversal y planta del conjunto.
Pero cuando llegamos, ahí estaban todavía. Y nos apresuramos a subir a la colina que se emplaza entre los dos bloques, el del Este, de 10 plantas, y el del Oeste, de 7, ciertamente significados por los estratos horizontales de tres niveles, que señalan la disposición de unas viviendas que tienen acceso desde los corredores abiertos de las fachadas posteriores. Las viviendas se resuelven en dos niveles, la del acceso desde el corredor y la planta superior o la inferior, alternativamente.
Realmente, cuando entramos, nos embargó una doble sensación: por un lado, la de saber que estábamos ante una actuación largamente aplaudida como una revisión acertada de los postulados y edificios de vivienda en bloque del movimiento moderno. Y por otra parte, la de reconocer con claridad la decrepitud de unos edificios que estaban en los últimos días de sus vidas. Decidimos subir a los corredores del bloque Este, por sus hoy sucias y pestilentes escaleras. Esas galerías que pretendían ser “calles en el cielo”, son corredores de cierta sordidez en algunos tramos, que contrasta con la calidad espacial y la generosidad de luz y vistas del interior de las viviendas.
Volvimos al espacio central, donde el proyecto manifiesta su principal virtud. La tensión espacial entre los dos bloques tiene su contrapunto mágico en la dimensión y posición de la colina que, dispuesta en el centro de la intervención, establece cierta separación entre los dos bloques, ya que corta las visuales de las plantas bajas. Pero a la vez conforma un elemento rotundo de conexión topográfica en el conjunto. Respecto a este elemento prominente, las dos piezas laterales se deslizan, giran, se miran, se comprimen o se abren, en un gesto elegante que supera con creces los planteamientos de mera repetición de objetos dispuestos en paralelo de la mayoría de los laureados proyectos residenciales de la década de los años 60, con impronta de modernidad. La traza quebrada de los bloques minimiza el efecto de megaestructura urbana, y dulcifica la rigidez del modulo compositivo y el color espartano de las fachadas.
Y a pesar de estos méritos indudables en el proyecto urbano y en la resolución del programa residencial la cualidad fantasmagórica del complejo nos vuelve a la pregunta clave: ¿qué ha fallado? ¿qué, de esta arquitectura, no deberíamos repetir? Quizá Alison y Peter pusieron un énfasis, más teórico que práctico, en hacer “calle” en los corredores superiores, y se desentendieron de los espacios de relación en la base de los edificios. La resolución de las plantas bajas, con viviendas y unas simples cercas que separan sus jardines privados, no es una solución adecuada en espacios comunitarios de semejante densidad. Los recorridos en los corredores son largos, y, a la vez, reducen la necesaria intimidad en las viviendas. Sin embargo, todas estas cuestiones de carácter arquitectónico podrían haber sido subsanadas mediante las oportunas actuaciones de reforma de unos edificios que por su dimensión, por su expresividad, y por el tamaño y disposición de sus viviendas, tienen un gran margen de actuación.
Por eso, la causa del deterioro (físico, pero también de la comunidad social) del complejo, que ha desatado la decisión de demolición de estos edificios, no debemos buscarla en la propuesta arquitectónica de Alison y Peter, que tiene importantes aportaciones. Reside a mi juicio en determinados intereses especulativos que tratan de forzar una fulminante expulsión de una población inmigrante que tiene difícil encaje en el planteamiento actual de mero negocio inmobiliario. Cuestión ésta que, a la vista de la figura que representan los Smithson en la historiografía del urbanismo en el siglo XX, sorprende, si cabe aun más, en un país como Inglaterra, con una loable tradición conservacionista, al menos hasta hace unas décadas.
“El mundo de Robin Hood Gardens”. Composición fotográfica: PdlC
“Economist Buildings ”, St. James St., Londres, A. y P. Smithson, (1962-64). Planta.
Por todo ello, vaya desde aquí mi homenaje al “mundo de Robin Hood Gardens”, que lamentablemente tiene los días contados. Y por si sirve de algo, como consuelo, siempre nos quedará el magnífico conjunto urbano de The Economist, que unos pocos años antes habían terminado los Smithson en St. James Street , también en Londres. Allí, Peter y Alison bordan un programa de distintas funciones y requerimientos, con una exitosa resolución de secuencias y tránsitos urbanos mediante una delicada selección de arquitecturas de tamaño y gesto diverso, con chaflanes que dialogan y construyen un lugar de gran intensidad urbana. El espacio entre edificios está sujeto a una tensión espacial que conmueve y provoca su recorrido y deleite, con una sensación que no se tiene todos los días. No os lo perdáis y si estáis a tiempo, daros también una vuelta por Robin Hood Gardens, antes de que sea demasiado tarde.
Pablo de la Cal
3º de Arquitectura EInA UZ en “Economist Buildings”, Londres. Febrero, 2012.
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Proyectos urbanos
martes, 21 de febrero de 2012
Castillos en el aire. Paisajes urbanos después de la burbuja inmobiliaria
Una exposición en el Museo Reina Sofia de Madrid, “Castillos en el aire”, presenta algunos paisajes urbanos especialmente surrealistas asociados a la burbuja inmobiliaria. En la muestra dedicada al artista y, en cierto modo, antropólogo Hans Haacke, destaca su trabajo dedicado al Ensanche de Vallecas y la Gran Vía del Sureste de Madrid, con su gran espacio urbano formado por esqueletos arquitectónicos abandonados tras el estallido de la burbuja inmobiliaria: “en mis visitas a Madrid vi que había zonas de la periferia a medio construir. El Ensanche de Vallecas es una zona desierta, sin tiendas, sin bares, con poca gente por las calles, y se puede hablar de ruinas urbanas". Algo que llamó poderosamente la atención del artista fueron los "esqueletos" de dos rascacielos a medio construir. Así, 'Castillos en el Aire' tiene un significado literal y otro metafórico, pues los dos edificios coronan este barrio desolado que recuerda a los castillos medievales de los campos españoles, "construcciones en ruinas que sólo conservan la torre".
El autor de las fotografías expone su visión sobre un inmenso espacio que pretende ser ciudad, inacabado, con calles casi despobladas y con edificios sin terminar, mediante proyecciones que efectúan un recorrido por las calles de dicho “Ensanche”. Las proyecciones y fotografías se combinan con imágenes de la publicidad utilizada por las inmobiliarias para vender las viviendas y con planos de los inmuebles construidos. Su visión no es sólo técnica ni tampoco únicamente “artística”, sino también antropológica, urbanística, paisajística. De hecho, Haacke ha sido ayudado por una arquitecta urbanista y otra paisajista de la UPM, un dato indicativo de su voluntad de profundizar en el significado de esos paisajes urbanos.
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| Paisajes surrealistas: esqueletos urbanos en el Ensanche de Vallecas (Madrid, fotografía de Hans Haacke) |
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| Hans Haacke en el Ensanche de Vallecas (fotografía de Gorka Lejarcegi) |
El llamado Ensanche –o PAU- de Vallecas es un caso particular, con una ejecución relativamente avanzada. Se trata de un nuevo barrio pensado para más de 25.000 viviendas, ahora más de 20.000 construidas. Pero la proliferación de edificios vacíos en un descampado periurbano es común a otros entornos de ciudades grandes y pequeños núcleos en toda España. Además de constatar el fenómeno, es importante entender los procesos que están en la base de esos “paisajes surrealistas” asociados a la burbuja, una variante de los más extendidos paisajes banales” que caracterizan las nuevas periferias de las ciudades españolas.
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| Seseña (30.000 viviendas, Toledo) |
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| Ciudad Golf (La Muela, Zaragoza) |
¿Hasta qué punto podemos emparentar el Ensanche de Vallecas con los iconos de la burbuja inmobiliaria? Seseña (Toledo), Valdeluz (Guadalajara), Ciudad Golf (La Muela, Zaragoza)… Esos son algunas de las promociones-isla que han dado lugar a los paisajes más surrealistas, en los que las zonas urbanizadas, con sus calles asfaltadas, sus farolas funcionando y dando luz a solares vacíos, presentan un aspecto fantasmagórico, con casas terminadas, pero vacías, sin luz y con las persianas bajadas. El caso del Ensanche de Vallecas, en cambio, entraría en la categoría de ensanches residenciales de nuevo cuño que prolongan tramas urbanas. En cierto modo son actuaciones que sirven como elementos de remate de los tejidos existentes, hasta los límites definidos por grandes elementos de la red arterial. Nuevos suburbios en los que la vivienda colectiva es la dominante. En realidad, el Ensanche de Vallecas es sólo uno más de los extensos espacios residenciales que salpican las nuevas periferias de las ciudades españolas. Incluso en los casos en los que se han completado las edificaciones, se trata de lugares sin vida urbana, paisajes no tan surrealistas como los de los iconos de la burbuja inmobiliaria mencionados, pero cada vez más estandarizados y banales, con parcelas todavía vacías y con edificios recientemente construidos, todavía aislados, muchos de ellos desocupados, y con expectativa de muy lenta ocupación.
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| Valdespartera (Zaragoza) |
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| Parque Venecia (Zaragoza) |
En cualquier caso, el problema no es sólo de aquellas urbanizaciones y ensanches, concebidos como enclaves o piezas residenciales aisladas. Existen muchos más que también evidencian las consecuencias de la fiebre constructiva que ha vivido España en el ciclo 1996- 2008, aunque pueden considerarse un producto del planeamiento y del diseño urbano dominante en los últimos años. Son “espacios urbanos residenciales en construcción”, que se producen como prolongación de las tramas existentes, y cumplen con todos los estándares requeridos. Si el nuevo Vallecas es, ahora, un paisaje fantasmagórico y surrealista, su destino es del de convertirse en uno más de esos paisajes estandarizados y banales que conforman nuestras ciudades.
Eso no significa que los edificios y las dotaciones no puedan ser de cierta calidad, con una notable elevación de los estándares de ejecución material, urbanización y equipamiento y con la formación de tejidos accesibles, espaciosos y luminosos. A diferencia de lo que ocurría en etapas anteriores, como la del desarrollismo español de la década de los 60 y 70, en las que los “polígonos” de viviendas caracterizaban las periferias de nuestras ciudades, ahora, paradojicamente, encontramos extensiones generalmente “más planificadas”. Es decir, donde lo que vemos es producto de nuevos desarrollos periféricos, con sus redes viarias y espacios reservados para viviendas y equipamientos. En los polígonos del desarrollismo era habitual la edificación con escasa o nula urbanización, los bloques de viviendas se construían con urgencia y se ocupaban rápidamente. Se daba respuesta así a unas condiciones básicas de habitabilidad, que iban unidas a cierta abundancia de “zonas verdes” o “espacios libres públicos”, generalmente residuales.
En el reciente ciclo de construcción urbana eso ya no es así: desde el principio hay calles, incluso parques acabados, pero los paisajes que se generan resultan igualmente marcados por la monotonía, la estandarización, la banalidad. Algo difícilmente evitable cuando se disponen las grandes actuaciones residenciales como conjuntos relativamente aislados, diseñados desde presupuestos de autonomía (aunque por su tamaño y perfil funcional en realidad no lo puedan ser, con densidades inferiores a 50 viviendas por hectárea), con las dificultades de hacer ciudad y de crear tejidos razonablemente densos, compactos y continuos con tan poca cantidad de suelo residencial, es decir, cuando únicamente entre un tercio y un cuarto de la superficie total corresponde a suelos realmente ocupados y construidos. Pero, sobre todo, cuando la rigidez de la ordenación y la escasa diversidad tipológica se traducen en la anomia e indiferencia significativa de la mayor parte de los espacios y paisajes producidos en los últimos años.
Como señala el Libro Blanco sobre la Sostenibilidad en el Planeamiento Urbanístico Español (2010), con algunas excepciones afortunadas, durante el periodo del auge inmobiliario ha primado el desarrollo urbano fragmentado y disperso, que separa piezas y funciones urbanas que sólo se conectan mediante infraestructuras viarias sobredimensionadas e infrautilizadas. Un urbanismo de extensión que ha olvidado los instrumentos para rehabilitar, renovar y regenerar la ciudad existente, incluyendo los espacios urbanos residenciales desarrollados en las últimas décadas. No parece que el modelo urbanístico actual sirva para producir ciudades con suficiente vida urbana, capacidad de socialización y más sostenibles que, lógicamente, deberían traducirse en paisajes más complejos y menos banales. En cualquier caso, la constatación de esa realidad y las visiones críticas como las de Hans Haacke sobre las formas de desarrollo urbano actuales, resultan necesarias como paso previo para impulsar iniciativas, planes y proyectos, más imaginativos y adecuados a los procesos urbanos actuales.
Javier Monclús
Javier Monclús
Referencias:
Exposición Hans Haacke
Proyectos integrados de arquitectura, paisaje y urbanismo 2011
Libro Blanco sobre la Sostenibilidad en el Planeamiento Urbano Español (2010)
viernes, 3 de febrero de 2012
Ateneo 211
Ateneo de EINA Sesión 211. PROYECTOS URBANOS ESTRATÉGICOS: ENTRE LAS GRANDES INTERVENCIONES Y EL MICROURBANISMO
Ponente: Javier Monclús Fraga
Catedrático de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza
Coordinador de Arquitectura de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza
Presenta y modera:
Iñaki Bergera Serrano
Profesor Contratado Doctor de Proyectos Arquitectónicos de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza.
Fecha: miércoles, 23 de noviembre de 2011
Hora: 18 h.
Lugar: Sala de Grados, edificio Torres Quevedo, EINA
C/ María de Luna, 3. ZARAGOZA
Resumen:
La renovación de la base económica, así como su creciente internacionalización y la intensificación de los procesos globalizadores, están incidiendo en transformaciones profundas en las ciudades europeas durante las últimas décadas. La hipótesis inicial es que los instrumentos urbanísticos también experimentan renovaciones sustanciales y necesitan asumir un protagonismo mayor frente al papel del planeamiento convencional basado en la zonificación y en la regulación normativa. Frente a ciudades que avanzan en esa dirección, otras confían en un papel “defensivo” del planeamiento urbano frente a las iniciativas del mercado. En la charla se presentarán algunos ejemplos referidos a proyectos urbanos de distintos perfiles arquitectónico-urbanísticos desarrollados en algunas ciudades europeas y españolas en particular. Los casos de Barcelona y Zaragoza se utilizan para centrar el debate sobre la eficacia de los proyectos urbanos desarrollados desde los años 90 del siglo pasado.
jueves, 5 de enero de 2012
El South Bank y el Royal Festival Hall
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| South Bank. Vista desde el London Eye (2004) |
El South Bank constituye uno de los polos culturales más importantes de Londres. Su reciente remodelación ha permitido potenciar lo que era esencialmente la herencia del Festival of Britain, una Expo celebrada en 1951. Se extiende entre los puentes de Westminster y Waterloo, en lo margen sur del Támesis, acogiendo el Royal Festival Hall, el Queen Elizabet Hall, la Hayward Gallery, la Filmoteca y el Teatro Nacionales, además de parques y la popular noria del milenio, el London Eye. Con el impulso del Festival se produjo una primera regeneración de un área en declive y la primera apertura al río, siguiendo la estrategia definida en el London County Plan de Patrick Abercrombie (1943). El punto de partida es el de la recuperación de las riberas del río integrándo la margen sur en la ciudad: “It is one of the great anomalies of the capital that while the river, from Westminster eastwards, is lined on the north side with magnificent buildings and possesses a spacious and attractive embankment road, the corresponding south bank, excepting St. Thomas’s Hospital and the County Hall, should present a depressing, semi-derelict appearance, lacking any sense of dignity and order appropriate to its location at the centre of London and fronting on to the great waterway”.
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| El South Bank en el London County Plan (1943) |
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| Festival of Britain en South Bank (1951) |
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| Festival of Britain, Architectural Review 1951 |
A pesar de la reducida dimensión del recinto, sólo 11 ha, la reconversión de esa pieza urbana permitió el inicio de una serie de operaciones concebidas para la regeneración progresiva de toda la margen sur del Támesis que se extiende más allá del South Bank por el Bankside…hacia el este de Londres. Además, la construcción de un conjunto de equipamientos y espacios públicos entre 1948 y 1951 se concibió como una oportunidad para aplicar los principios de la arquitectura y el urbanismo modernos, precisamente el año en el que se celebraba el CIAM 8 en Hoddesdon, dedicado al “Corazón de la ciudad”. En este sentido, puede decirse que la renovada atención al espacio público se combinó con las nuevas concepciones sobre el paisaje urbano: el Townscape de Gordon Cullen que según Architectural Review definía un recinto ajustado “wholly in the spirit of modern architecture”. Efectivamente, el diseño del conjunto adoptaba una aproximación un tanto informal y pintoresquista que, más allá de privilegiar las vistas monumentales, prefería la sorpresa, la variedad de formas y escalas, el contraste y los sutiles cambios de nivel. Además, el conjunto se integraba en el entorno de un modo que, para Architectural Review, podía verse como “el primer paisaje moderno… “because its layout represents that realisation in urban terms of the Picturesque, in which the future of town planning lying outside the boundaries of the site have been brought into the picture”. “Landscape was not only a design feature but in many ways the dominant metaphor of the South Bank”. El énfasis en el espacio público y así como la profusión de arte público y los detalles de la urbanización, evidencia la imposición del nuevo paradigma paisajístico.
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| G. Cullen: dibujo en AR 1951 |
| Royal Festival Hall. Vista 1951 |
En cuanto al Royal Festival Hall, la pieza más destacada y la única que sobrevivió a la demolición de la mayor parte de los edificios del conjunto, hay que decir que se convirtió en la expresión más visible y la celebración del nuevo espíritu de la arquitectura moderna de la época. Sus autores, Leslie Martin, Peter Moro y Robert Matthews, del London County Council Architects’ Department, trabajaron bajo la supervision de Hugh Casson, arquitecto director del Festival, durante los tres años previos a la apertura del mismo. Una de las opciones tomadas por el equipo fue la disposición de amplios foyers abiertos, con bares y restaurantes concebidos como lugares de encuentro. Esa acertada disposición alrededor del auditorio resultó también muy eficiente en el aislamiento del mismo respecto del ruido del Hungerford Bridge, el eje que organizaba y dividía en dos partes el recinto.
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| Royal Festival Hall. Vista 2004 |
Uno de los argumentos centrales de los autores era el de conseguir una escala adecuada para un edificio que demandaba cierta condición de monumentalidad. En lugar de optar por el clasicismo de otros edificios públicos, todavía dominante en Londres y en otras ciudades europeas durante la época. Por otro lado, el Royal Festival Hall destaca por las suaves curvaturas y por la disposición de grandes superficies acristaladas que introducen iluminación natural en su interior, ofreciendo al público vistas cambiantes al deambular por los foyers. Por la noche, los vidrios convierten al edificio en un hito luminoso desde el río y la margen norte del Támesis.
Durante los años 60 se construyeron otros edificios que hoy definen el conjunto, como la Hayward Gallery (1968) o el Queen Elizabet Hall, (1967). En los 90, se impulsaron nuevos proyectos de renovación no sólo en el South Bank sino en su continuación hacia Bankside, con la reconversión de una central eléctrica en la Tate Modern como operación culminante de una estrategia concebida por Patrick Abercrombie en 1943 (con visión a largo plazo, en el Plan se preveían 50 años de desarrollo). De ese modo, el “lado bueno” o tradicional de Londres, con el Parlamento o la City y, en realidad, casi toda la ciudad que hace pocos años era valorada así por londinenses y visitantes, ha ido dando paso a un paisaje renovado en la margen sur del Támesis, donde dominan los museos y los espacios terciarios o residenciales correspondientes a la nueva economía de la ciudad.
Referencias:
HARWOOD, E., POWERS, A. (eds.), Festival of Britain. Twentieth Century Architecture, 5, 2001
RYKWERT, J., Sixty Years on from the Festival of Britain, The Architectural Review, v.230, no.1373, 2011 July, p.74(6)
http://www.architectural-review.com/essays/history/sixty-years-on-from-the-festival-of-britain-joseph-rykwert/8616635.article
AR. Número especial dedicado al Festival of Britain
The Architectural Review, August 1951
http://www.architectural-review.com/archive/ar-1951-august-the-exhibition-as-landscape/8616037.article
Javier Monclús
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