El viaje se realiza tras haber trabajado durante el primer cuatrimestre sobre la ciudad en los talleres de Urbanismo 2, en particular sobre la transformación del entorno del Grossmarkthalle. Además, un grupo de estudiantes voluntarios trabajó durante ese mismo cuatrimestre en la redacción de una guía de viaje, un ejercicio que implicó conocer, seleccionar y filtrar textos, proyectos e intervenciones urbanas de mayor interés, así como aproximarse también a la cultura de la ciudad (Hamann et al. 1994; Thomas Michael Krüger et al. 2002; Baumeister 2024; Landeshauptstadt München, s. f.). Ese trabajo quedó además visible a través del siguiente enlace. El viaje, entre el 14 y el 18 de enero, se concentró en tres jornadas de visitas, los días 15, 16 y 17, que nos permitieron recorrer la ciudad desde sus estratos más antiguos hasta sus intervenciones más recientes.
Jueves 15 de enero. Múnich central
La primera aproximación a Múnich nos llevó al casco histórico, entendido como un palimpsesto en el que se superponen tiempos, procesos, programas y escalas. Empezamos en torno a Marienplatz y caminamos hacia la catedral para leer las primeras capas de la ciudad, aquellas que se activan cuando Múnich se convierte en capital del reino de Baviera y empieza a construir una imagen nueva de sí misma, no tan distinta en su lógica de otras ciudades capitales europeas que, a comienzos del siglo XIX, se reorganizan en torno a su nueva condición política y simbólica. En ese sentido, resultan especialmente elocuentes las pinturas de Heinrich Adam de 1839, que contraponen la Nueva Múnich y la Vieja Múnich. En ellas se condensa, de manera casi programática, la tensión entre la ciudad heredada y la ciudad que se proyecta como capital real: por un lado, el núcleo medieval con sus iglesias, plazas y puertas; por otro, la nueva escena urbana propiciada con la superación de la ciudad fortificada formada por la Max-Joseph-Platz, la Residenz, la Ludwigstraße o la Königsplatz. No se trata solo de una comparación formal, sino de la visualización de una transformación política y urbana profunda, asociada a la voluntad de dotar al reino de Baviera de una capital acorde a la nueva situación.
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| Figura 1. La Vieja y Nueva Múnich. Heinrich Adam, 1939. Museo de la Ciudad. |
Ese recorrido nos permitió entender también que buena parte de lo que hoy vemos en el centro histórico no es estrictamente “histórico” en un sentido simple. La ciudad fue casi completamente devastada durante la Segunda Guerra Mundial y el centro que hoy recorremos es el resultado de una reconstrucción extensa, cuidadosamente negociada entre conservación, reinterpretación y modernización. Por eso conviven allí intervenciones de muy distinta naturaleza: piezas más historicistas, reconstrucciones miméticas, soluciones más modernas y operaciones que introducen nuevas formas de uso urbano. En ese contexto, adquieren especial interés los pasajes y el trabajo sobre las plantas bajas, porque permiten esponjar manzanas muy densas sin renunciar a la continuidad urbana (Eilles Passage, o el más reciente Fünf Höfe, de Herzog & de Meuron), introduciendo nuevos recorridos en tejidos que, de otro modo, serían excesivamente cerrados.
Así, las visitas al interior medieval de Múnich y a sus puertas se combinan con las intervenciones extramuros de extensión y monumentalización de la ciudad: la plaza Max-Joseph, junto al nuevo programa real, y su secuencia hasta la Plaza del Odeón, desde donde partirá el nuevo eje de crecimiento de la Ludwigstraße; el Hofgarten y el Jardín Inglés; el eje de monumentalización de la Maximilianstraße, como efecto de las operaciones de reforma interior y de la nueva voluntad representativa de la capital; o las intervenciones sobre los espacios públicos interiores en torno a la plaza Sankt-Jakobs, con el Museo Judío y el Museo de la Ciudad.
La tarde de la primera jornada nos llevó hacia Maxvorstadt, uno de los grandes ensanches históricos de la ciudad y una pieza fundamental para entender su desarrollo. Fue especialmente valiosa la ayuda de Julia Micklewright, investigadora en la Cátedra de Urbanismo Sostenible del Politécnico de Múnich, que nos acompañó en la lectura de estos espacios y nos ayudó a comprender mejor tanto las intervenciones históricas como las más recientes de la ciudad.
El proyecto urbano en este caso se vuelve más complejo, donde se comprueba de primera mano que el desarrollo residencial va de la mano de la construcción de una nueva centralidad urbana de equipamientos culturales en torno a la Königsplatz. Merece una mención especial la reflexión compartida a modo de aula abierta frente a la fachada de la Alte Pinakothek, como soporte donde debatir sobre las teorías y prácticas de la restauración monumental. Un ejemplo particular de la actitud muniquesa, en continua negociación entre capas del pasado y el presente. Además de tener el lujo de ver el atardecer en la cubierta de la Facultad de Arquitectura, la visita terminó en el Museo de Documentación Nazi, para confrontar historia y memoria.
| Figura 2. Junto a Julia Micklewright en la terraza de la Technische Universität München |
Viernes 16 de enero, Múnich olímpica
La segunda jornada estuvo dedicada a la Múnich olímpica. los Juegos Olímpicos de los años setenta aparecen como una oportunidad para generar una nueva identidad urbana y para abrir de nuevo la ciudad —y a la propia Alemania— al mundo tras la experiencia de la II Guerra Mundial. Si bien este loable objetivo no pudo cumplirse completamente por el fatídico atentando durante la celebración de las olimpiadas, el evento ha dejado una huella persistente en la ciudad y la historia de la arquitectura.
La visita a las villas olímpicas masculina y femenina permitió comparar dos maneras de pensar la vivienda y la organización residencial en un mismo momento histórico, con contrastes claros entre compacidad y masividad. En la residencia masculina se aprecia todavía una cierta mixtura tipológica, con bloques de distinta escala articulados mediante una estructura de peines, grandes franjas verdes y la incorporación de equipamientos que intentan construir un conjunto de mayor complejidad urbana. Sin embargo, esa estrategia concentra la vida más intensa en el extremo oriental del conjunto, donde los peines se cierran y donde se localizan la mayor parte de los usos terciarios, las principales conexiones y otros programas culturales. La residencia femenina, por su parte, opta por una solución de vivienda unifamiliar mínima y muy compacta, aunque resulta menos convincente en la arquitectura de los espacios intersticiales, que terminan por ofrecer una peor calidad residencial al limitar la iluminación y la privacidad.
El Olympiapark fue, sin duda, una de las experiencias más intensas del viaje. Su dimensión paisajística y arquitectónica, la relación entre topografía, cubiertas y recorridos, y la escala humana del conjunto lo convierten en una operación excepcional. La visita guiada del tour arquitectónico nos permitió conocer las maquetas de trabajo de Otto, así como el carácter experimental del proyecto y las investigaciones que hicieron posible llevarlo a la práctica. También la ascensión a los miradores olímpicos fue especialmente útil para comprender la estrategia territorial del conjunto y para reconocer la lógica del recinto como pieza unitaria. Además, allí pudimos situar el emplazamiento del ejercicio de la asignatura de Proyectos 4, de modo que los estudiantes tuvieron tiempo de entender el lugar y de leer esa colina artificial construida sobre los escombros de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. La toma de datos de primera mano, la experiencia directa, las fotografías, los croquis y los dibujos adquirieron así un valor decisivo para el desarrollo posterior del taller.
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| Figura 4. Croquis sobre el cambio de uso en el Parque Olímpico, Carlo Weber 1968. |
| Figura 5. Olympia-Schwimmhalle. |
| Figura 6. Vista general del Parque Olímpico. |
| Figura 7. Explicación del ejercicio de Proyectos 4, sobre el emplazamiento. |
A partir de ahí, el recorrido continuó por el barrio de Borstei, donde la modernidad residencial anterior a la guerra muestra otra forma de pensar la ciudad. Allí aparece ya una arquitectura más consciente de los problemas de iluminación y ventilación que presentaban los tejidos residenciales tradicionales, sin renunciar del todo a los principios del tejido urbano; es decir, sin renunciar del todo a la calle y a la plaza, y ofreciendo como alternativa secuencias de espacios urbanos bien delimitados. Fue un magnífico contrapunto para entender que la modernidad no siempre implicó ruptura total, sino a menudo reformulación de la ciudad existente con nuevas herramientas.
Sábado 17, Múnich contemporáneo
La tercera jornada estuvo dedicada a conocer el Múnich contemporáneo, a través de las transformaciones urbanas más recientes y de algunos de sus grandes proyectos de arquitectura, convertidos ya en verdaderos iconos de la ciudad. Comenzamos por el Allianz Arena, de Herzog & de Meuron, un edificio que permite entender muy bien cómo un estadio puede no ser solo un equipamiento deportivo para convertirse en una pieza simbólica de la ciudad. El contraste con el estadio olímpico visitado el día anterior resulta especialmente revelador: frente a la estrategia topográfica y paisajística del Olympiastadion, heredera en cierto modo de una idea griega de la integración en el terreno, Herzog & de Meuron optan aquí por la construcción de un símbolo urbano, casi de un monumento en clave romana, apoyado además en una experimentación material muy cuidadosa en la piel del edificio, como es habitual en su obra.
Aunque la ciudad ofrecía un amplio abanico de intervenciones recientes, debimos realizar una selección condicionada por la calidad de las propuestas y por la facilidad de acceso en el marco del programa del viaje. Por ello, al salir del recinto del Allianz decidimos conocer en primer lugar dos experiencias urbanas de épocas distintas, pero muy útiles para reflexionar sobre la evolución de la ciudad europea. La primera fue Alte Heide, una expansión urbana periférica concebida de acuerdo con los principios de la modernidad. Obra de Theodor Fischer, anterior a la Carta de Atenas, el conjunto abraza con especial claridad algunos de los principios que luego serían casi obsesivos en la modernidad más ortodoxa, como la orientación de los bloques residenciales, en contraste con el barrio de Borstei, coetáneo, que habíamos visitado el día anterior. Destaca especialmente la configuración espacial de su plaza central, la liberación del conjunto respecto al tráfico de paso y la solución semiprivativa para un espacio libre que, en otros entornos, habría quedado indefinido, permitiendo disfrutar de una alta calidad ambiental y paisajística sin banalizar el espacio interbloque. Además, esta experiencia de expansión urbanística nos recuerda la inscripción de los proyectos urbanos en el tiempo y en la lógica de la ciudad, que en los últimos años ha ido integrando progresivamente estos tejidos por efecto de su propio crecimiento.
En contraste con esta experiencia de expansión, visitamos Domagkpark, un ejemplo de renovación urbana sobre antiguos suelos obsoletos. Aquí el contexto resulta especialmente interesante si se pone en relación con los desarrollos urbanos de la burbuja inmobiliaria en España y con las alternativas europeas a la construcción de nuestros tejidos urbanos. No es casual que pueda evocarse, en un registro distinto, la situación de antiguos suelos militares reconvertidos en barrios como Valdespartera, en Zaragoza, pues en ambos casos aparece la misma cuestión de fondo: cómo transformar vacíos y bordes de la ciudad apostando por un proyecto capaz de generar efectos más allá de su ámbito estricto de actuación. En Domagkpark resultó especialmente valioso comprobar precisamente eso: la capacidad del conjunto para trabajar en la definición de los bordes y, además, para delimitar con claridad los espacios más públicos, los colectivos y los más privativos, sin caer ni en la rigidez ni en la dispersión. La presencia de viviendas cooperativas, la calidad de los espacios abiertos y la atención a la diversidad programática muestran cómo una nueva urbanización puede producir ciudad de gran calidad cuando entiende bien la relación entre densidad, permeabilidad y forma urbana.
| Figura 8 Fotografía del complejo de Viviendas Cooperativas wagnisART, en Domagpark. |
La tarde terminó en el Werksviertel, otra pieza clave para pensar la regeneración urbana en Múnich. Integrado en las estrategias de reconversión de antiguos suelos industriales y de entornos ferroviarios, el proyecto se apoya de manera muy consciente en la memoria del lugar, demostrando que la arquitectura y el diseño del espacio público no parten nunca de una tabula rasa. Al contrario, el conjunto asume trazas, elementos ferroviarios y edificios industriales preexistentes para transformarlos en nuevos espacios públicos, nuevos recorridos y nuevos programas arquitectónicos. Es cierto que, en nuestra visita de una tarde de sábado, el conjunto mostraba todavía una vida urbana más débil de la que cabría esperar, pero precisamente esa condición lo convierte en un laboratorio especialmente interesante para observar los tiempos de la transformación.
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| Figura 9. En el Werk12, de MVRDV. |
En definitiva, Múnich nos ha permitido volver sobre una idea que atraviesa todo viaje en arquitectura: viajar para conocer, para comparar, para comprender mejor los procesos urbanos y para reconocer, por analogía o por contraste, soluciones que pueden ayudarnos a leer nuestras propias ciudades. La ciudad nos ha enseñado estrategias de palimpsesto, de memoria, de renovación y de restauración; nos ha mostrado cómo los tejidos urbanos se transforman sin dejar nunca de dialogar con lo que fueron, y cómo cada proyecto, cada intervención y cada capa añadida se inscribe en su propia historia.
El viaje de estudios fue organizado por profesores de distintas áreas de la Universidad de Zaragoza: Sergio García-Pérez, Andrés Fernández-Ges y Javier Monclús (Urbanismo y Ordenación del Territorio), y David Martínez, María Ángeles Lerín, Jesús Leache, y Eduardo Delgado (Proyectos Arquitectónicos). Los alumnos encargados de la guía de viaje fueron: Oiane Garcés, Lucía Ciprés (coordinación); Irene López, Lucia Gonzalvo, Mateo Polo, Leonor Galindo, Celia Monguilán, Adriana Orta, Claudia Marqués, Nuria Ramos, Mónica Monreal, Beatriz Robledo, Alba Jaray, Eduardo López, Pablo Martínez, Marcos Latre, Cayetana Gálvez, Jorge Villalba, Lucía Terán, Marta Mateo, Alba González y Ana Montañés.
Referencias
Baumeister, Nicolette. 2024. Architekturführer München. DOM publishers.
Hamann, Heribert, Nerea López, y Rafael Vioque. 1994. München 5 Architekten. Robert Vorhoelzer, Hans Dollgast, Sep Ruf, Josef Wiedemann, Uwe Kiessler. Junta de Andalucía. https://www.juntadeandalucia.es/servicios/publicaciones/detalle/79999.html.
Landeshauptstadt München. s. f. “Sammlung Online (Münchner Stadtmuseum)”. Münchner Stadtmuseum. Accedido 7 de enero de 2026. https://sammlungonline.muenchner-stadtmuseum.de/.
Panerai, Philippe, y David Mangin. 2002. Proyectar la ciudad [Projet Urbain, 1999]. Celeste.
Thomas Michael Krüger, Nicolette Baumeister, Sabine Köhler, Peter Knoch, y Marnie Schaefer. 2002. Architekturstadtplan München. Verlagshaus Braun.



